¿Te suena esto?
Has invertido tus ahorros. Has puesto tiempo, esfuerzo e ilusión.
Abres tu tienda cada día, trabajas muchas horas intentando hacerlo lo mejor posible, pero las ventas no son estables.
Un mes parece que funciona y al siguiente vuelve la incertidumbre. Empiezas a pensar que el problema es:
- La competencia.
- Que necesitas más prendas.
- Que tu local es pequeño.
- Que necesitas una reforma.
Pero la mayoría de las veces ese no es el problema real. El problema es que muchas decisiones se están tomando a ciegas.
- Compras por intuición, colocas por estética y vendes como puedes.
Y la intuición puede inspirar pero no construye un negocio rentable.